En la tradición del calzado balear, destacan diferentes modelos que han adquirido gran fama a nivel mundial en diferentes épocas de la historia. La esencia de estos modelos pueden englobarse en una serie de elementos que las caracteriza.

-Elaboración artesana de gran tradición.

-Utilización de pieles y suelas de neumático reciclado.

-Diseño con estilo mediterráneo.

En Cultura  rescatamos estos modelos tradicionales, que han quedado en deshuso debido a la competencia por la producción masiva. Adaptándolo a los nuevos tiempos, siempre manteniendo las mismas técnicas artesanales de elaboración. Entre los diferentes modelos de mallorquinas, zapatos de origen en las islas baleares, destacan:

Albarca:

Posiblemente el modelo más conocido, aunque originariamente es perteneciente al calzado utilizado por los iberos, es en Menorca donde se ha mantenido su elaboración, y por consiguiente la preservación de su diseño. Siendo la isla en su mayoría pedregosa, esta sandalia rústica de piel dura, elaborada con una pala ancha para proteger los dedos y a su vez ligera y fresca, se convirtió en la preferida por los campesinos de las islas, aunque fue en los 60 dónde construyó su fama con la llegada de los turistas, convirtiéndose en favorita incluso en los miembros de la realeza.

Porquera:

El clásico para todos los días, un zapatos que mezcla piezas de piel con tejido de algodón, transpirable y duradero. Puede encontrarse en diferentes diseños y colores, siendo las de puntera y talonera las preferidas por los campesinos, en concreto por los cuidadores de cerdos, de ahí el nombre. Y otros modelos, que usan más cantidad de piel, con mayor protección, pero principalmente para mostrar un mayor estatus entre la aristocracia de los ciudadanos de Palma.

Patatera:

Esta bota fue inventada por los recolectores de patata, que necesitaban un calzado duradero, que les permitiera trabajar durante horas sobre el fango, y que les mantuviera los pies secos, pero transpirando. Elaborados en su totalidad en piel y con su característica lengüeta exterior que cubre la zona de los cordones y evita la entrada de barro, se popularizó rápidamente entre arqueólogos, botánicos y exploradores que emprendían largas expediciones y necesitaban un calzado duradero.

Ibicencas:

Estas sandalias tienen su origen en la isla de Ibiza, elaboradas con suela de esparto y por un curioso trenzado que podía usar tanto tejidos de lana como de pita, se convirtió en un calzado de uso diario por olas mujeres de las islas, desde las sandalias más rústicas trenzadas con pita utilizadas por las mujeres para trabajar en el campo como sus versiones más elaboradas y sofisticadas con trenzados de tejidos de lana u algodón y con forro de piel, que se usaban en festividades y eventos locales donde se exhibían en danzas y rituales.

En CULTURA, seguimos visitando pequeños talleres de calzado abandonados, hablamos con los últimos herederos de este arte, investigamos documentos históricos y estamos en contacto con las organizaciones del calzado balear, con el objetivo de seguir encontrando pistas que nos lleven a encontrar más Mallorquinas, zapatos que han quedado en el olvido.